Terapéutico – Quiromasaje

El objetivo del quiromasaje o masaje terapéutico especializado es curar lesiones muy definidas y localizadas, bien porque están en una zona concreta del cuerpo (como el masaje de espalda, codo, tobillo, rodilla), o porque responden a un tratamiento puntual como el masaje para embarazadas. También puede aplicarse un masaje corporal o local como terapia de mantenimiento, incidiendo principalmente en la zona del cuerpo que estaba lesionada para evitar posibles recaídas.

Este masaje es el más antiguo de las terapias llevadas a cabo con las manos, de la cual han surgido el resto de las ramas de la fisioterapia. En sus orígenes, el masaje probablemente surgió como una forma instintiva de intentar aliviar los dolores frotando con las manos la zona afectada, válida para todas las edades y adaptándose a necesidades concretas, derivando en una terapia muy completa que trabaja los músculos, sistema nervioso y circulatorio. Además, cumple la misión de ayudar al organismo a funcionar correctamente y a corregir alguna disfunción física o fisiológica.

Se basa en la utilización de fricciones, presiones, percusiones, estiramientos y muchas otras maniobras que varían en función del objetivo que se quiera conseguir y de la técnica utilizada. Estos movimientos manuales se acompañan de productos que faciliten una mejor calidad del “toque”, tales como cremas, aceites y esencias adecuadas y precisas para la mejoría de su salud.

Quiromasaje

Propiedades

Un masaje bien ejecutado proporciona grandes beneficios, tanto físicos como mentales. Desde un punto de vista puramente físico, el masaje relaja y tonifica los músculos, estira los tendones para dotarlos de una mayor elasticidad y mejora el flujo sanguíneo. En especial en los músculos y en la piel, favorece el drenaje del fluido linfático, lo cual ayuda a eliminar las toxinas y los residuos del organismo.

Desde un punto de vista mental, el masaje reduce el estrés y nos ayuda a conocer mejor el cuerpo, ya que nos permite percibir cuáles son las zonas donde se acumula una mayor tensión. Una persona que realice un trabajo sedentario acumulará tensión en el cuello, la espalda y los hombros, con un resultado de frecuentes dolores de cabeza. En el otro extremo, otra que por su trabajo tenga que estar de pie muchas horas seguidas o que realice grandes esfuerzos físicos, padecerá pinchazos en las piernas, cansancio y tensión muscular así como muy probablemente problemas circulatorios en esta zona.

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Siempre hacemos un tratamiento a medida para cada paciente con la intención de sanar la causa y el efecto de su dolencia, con el fin de conseguir los resultados más óptimos.